miércoles, 10 de agosto de 2011

EL AMOR EN TIEMPOS DEL COLERA

RESUMEN

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COLERA
CAPITULO I
Era un día de pentecostés cuando el doctor Juvenal Urbino muy temprano entro al cuarto de un gran amigo, don Jeremiah de Saint – Amour, que había tomado la mas lamentable de las decisiones, se había encerrado en su cuarto con un sahumerio de cianuro de oro quien al lado de su fiel amigo el perro, debieron tener un lento fallecimiento. El doctor Juvenal al presenciar aquello, ordeno que no se le realizara ninguna autopsia al comisario ni al estudiante auxiliar que fue su alumno, puesto que don Jeremiah era uno de los amigos del doctor, y se reunían cada noche para jugar una partida de ajedrez. El comisario encontró un sobre dirigido al doctor Juvenal, el cual al ser leído por el doctor encontró unos once pliegos de petición y revelación apenas leyó las primeras partes y ordeno que se le entierrase a don jeremiah de la manera mas digna y lo mas pronto posible evadiendo todos los tramites burocráticos. También indicó al comisario que dijese a la opinión pública y a la prensa que había muerto por muerte natural. El doctor era una de las pocas veces que había de faltar a la misa de pentecostés, pero lo que tenía que hacer valía la pena, al leer las revelaciones de su amigo Jeremiah, el doctor ordenó a uno de sus sirvientes que le llevara en su coche a una de las zonas de la ciudad, la mas marginada. Al ir por aquellas zonas, con un carruaje de la época colonial, bien conservada con todos los lujos, algunas pandillas de grupos juveniles estaban tras el carruaje, pero el cochero con el látigo del los caballos los espantaba. Al llegar a la dirección indicada en el sobre el doctor Jeremiah se encontró con una mujer vestida de luto y con una rosa; el doctor se sorprendió muchísimo al saber que aquella persona había sido la amada del don Jeremiah, y mas aún cuando esa persona supo de la muerte del mismo. La mujer le explicó por qué Jeremiah había decidido quitarse la vida, don Jeremiah era una persona bastante culta y por lo tanto sabia y cuando el era joven decía que “yo nunca seré viejo” solo era interpretar estas palabras para entender su cometido.
El Doctor Juvenal se marcho de aquel barrio desconcertado por aquellas palabras y mas aún al observar esa otra parte de la ciudad que no conocía, considerándolo lugares precario e incivilizados. Cave señalar que el Doctor Juvenal era una persona un tanto discriminadora, puesto que su clientela era gente de un estatus social bastante elevado, de tal manera que ignoraba aquella parte de la ciudad.
Cuando llego a su hogar, un lugar bastante amplio con todas las comodidades y lujos se encontró con su esposa doña Fermina Daza, con quien había pasado los mejores años de su vida y con quien tenía un hijo y una hija. El doctor Juvenal al encontrarse con su esposa le conto lo sucedido, pero no causo mucha impresión en doña Fermina Daza puesto que no lo conocía en persona solo sabia que era un lisiado de guerra y que era un gran jugador de ajedrez y excelente fotógrafo de niños. Esa tarde el doctor Juvenal tenia planificado un almuerzo por el aniversario de bodas de plata de su colega el Dr. Lacides Olivella, que era el mayor acontecimiento social del año. Sin embargo el Dr. Juvenal era un hombre bastante planificado y rutinario, y que empezaba su jornada con los primeros cantares de lo gallos e iba a visitar a sus pacientes, luego en la tarde después del almuerzo se ponía a leer en la terraza distintos libros en compañía de su loro que era un experto en hablar y cantar en mas de cuatro idiomas. Esa tarde no fue la excepción, ya se había olvidado de su amigo Jeremiah puesto que aquello ya estaba predicho. Luego doña Fermina Daza empezó a alistarse y de la misma forma al Dr. Juvenal puesto que éste ya tenía 81 años y le dificultaba actuar solo. Lo mismo le pasaba con su memoria, ya estaba sintiendo los distintos síntomas de la vejes y esto no le agradaba al Dr. Juvenal.
Ya cuando se marchaban al acontecimiento social de su colega el Dr. Olivella se enteraron que su Loro se había escapado de su jaula al tratar de cortarle las plumas que habían crecido demasiado, el Dr. Juvenal no lo tomo mucha importancia e indico que llamasen a los bomberos, puesto que el era uno de los fundadores de esa institución.
Al llegar al lugar se encontraron con un clima desagradable, de viento y lluvia, de tal manera que los anfitriones determinaron ir dentro de la casa, que parecía una catedral; sin embargo para la cantidad de invitados se quedaba corta y existía un calor desesperante puesto que las ventanas estaban cerradas para que no entrase el viento ni la lluvia. En aquel almuerzo uno de los invitados especiales era el Dr. Juvenal, de tal manera que se encontraban al centro de las mesas al lado de su esposa y el arzobispo. Cuando terminó el almuerzo esperaron un momento el postre, ya que se había demorado un poco, puesto quien tenia que traer era el hijo del Dr. Juvenal, que cuando llego les contó el incidente que los bomberos estaban en casa de su padre y habían hecho grandes destrozos. Cuando el Doctor Juvenal llego a su casa se sorprendió más.
CAPITULO II
Cuando el padre de Florentino Ariza falleció, éste se quedo muy triste y atónito se quedo huérfano por la muerte de su padre, el cual siempre se preocupo por el bien estar de su hijo Florentino. El estaba muy adolorido por la muerte de este quedándose solo junto a la compañía de su madre la señora Transito Ariza quien estaba apoyándolo en todo momento. Para remediar ese dolor Florentino Ariza se convirtió en uno de los mejores violinistas de ese tiempo, tocando notas melodiosas y a la vez descubrió que estaba enamorado de una hermosa muchacha que se llamaba Fermina Daza. El cual al verla por primera vez se quedo atónito y solo la contemplaba todas las tardes en aquel parquecito viendo su belleza y en vez de llevar los telegramas, él suspiraba cada tarde al verla, también por las mañanas en compañía de su tía que la llevaba a la escuela. Florentino Ariza estaba tan enamorado que decidió contarle ese secreto tan importante a su madre, haciéndole conocer que estaba enamorado de Fermina Daza.
Al oír esas palabras su madre se sintió muy emocionada al ver que su hijo estaba empezando a ver como es el amor. Y un día Florentino Ariza se puso a entablar conversación con la tía de Fermina Daza llegando a un punto muy importante y le dijo a su tía que estaba enamorado de su sobrina, pero al oír eso Fermina Daza se puso muy alegre y su corazón empezó a brincar de emoción y con el transcurrir del tiempo ella esperaba con ansias que llegase Florentino, pero no venia por que se encontraba muy mal y su madre pensaba que estaba con mal del amor, llama un medico que le responde que Florentino estaba con cólera y ella volvió a opinar que era mal de amor. El medico volvió a recalcar que era cólera pero mesclado  con mal de amor.
Con el transcurrir de los días Florentino Ariza se fue recuperando poco a poco de ese mal que le asechaba, volviendo nuevamente donde Fermina Daza intentándole hablar pero ella muy seria rechazo a Florentino Ariza hiriendo sus sentimientos de loco enamorado. El toma la drástica decisión de ir por las noches a escribir y envenenarse con sus cartas, recalcando diciendo: que las mujeres querían algo de él. Muy molesto, viendo a Fermina Daza como hablaba con los pájaros pero para Florentino ese amor no podía morir. Lo cual permitía que Fermina Daza siga junto al control y vigilancia de su padre y su tía. Florentino Ariza estaba tan enamorado de Fermina Daza que en el colegio le escribía cartas de amor y ella también lo hacia pero no con la profundidad con que el lo hacia. Un día una serenata despertó a Fermina Daza, se trataba de Florentino quien había tocado el violín en el parque para ella. A la mañana siguiente el papa de Fermina no sabía de donde había venido la serenata.
En agosto de ese año había amenazas de una guerra civil y el gobierno decreto toque de queda; Florentino Ariza fue atrapado y encarcelado acusado de ser un espía que enviaba información atreves de las notas del violín a lo que respondía que solo era un pobre enamorado.
 Un día Florentino le envió una carta a Fermina Daza proponiéndole matrimonio pero ella sintiendo miedo le conto de ello a su tía Escolástica quien le aconsejo  que aceptara la propuesta y ella así lo hizo. La madre de Florentino Ariza tenía todo listo y planeado para la boda y a su hijo parecía sonreírle la vida en todo lugar y en todo lo que hacia. En el lugar donde se hospedaba hizo gran amistad con las mujeres que allí trabajaban, pues era una casa de citas. Un día en el trabajo lo vino a buscar el padre de Fermina Daza, don Lorenzo Daza, que se había enterado de la relación de su hija con Florentino Ariza gracias a una monja del colegio. Con un revolver oculto lo tomo del brazo y lo llevo a la terraza de un café a hablar seriamente con Florentino ordenándole que dejara en paz a su hija y que se alejara de sus vidas, a lo que Florentino se negó hacer.
Lorenzo Daza se fue con su hija de esas tierras por ese motivo llevándose sus mulas a la casa de un pariente cercano de nombre Lisimaco Sánchez, quien tenía una hija no mayor a dos años que Fermina, que al igual que ella tenia penas de amores. Las dos llegaron a congeniar muy bien apoyándose una a la otra. Fermina Daza siguió comunicándose con Florentino Ariza a escondidas de su padre, mediante el telégrafo.
Así los dos, Fermina Daza y Florentino Ariza planearon la fecha del matrimonio pero sin que nadie sepa algo. Florentino Ariza debido al tiempo que esperaba planeo rescatar un tesoro perdido en el fondo del mar que era de gran valor, para lo cual contrato a un niño experto en natación y buceo de nombre Euclides, pero el plan no salió como el esperaba y renunció a el para dedicarse a dirigir faros para guiar barcos a su llegada del mar.
Fermina Daza con 17 años ya se había convertido en una hermosa mujer de incomparable belleza. Su padre había propuesto que ya había pasado un buen tiempo y que su hija había olvidado ese amor de juventud y era tiempo de regresar a casa. Al volver a la misma, Florentino Ariza que por el pasar del tiempo había desmejorado bastante en su aspecto anterior se vio sorprendido y atónito por la belleza de Fermina Daza. La siguió por todo lugar que recorría para luego decidirse a presentársele con gran esperanza, pero Fermina al verlo se decepciono bastante de su aspecto y no quiso volver a verlo mas, llegando al extremo de reclamarle los obsequios que le había dado en el pasado.
CAPITULO III
El doctor Juvenal Urbino, era una de los hombres mas apetecidos por todas las damas del Caribe, pero éste no las presto mucha atención, puesto que se encontraba triste por la reciente muerte de su padre a causa de la cólera. Es así que decidió hacer algo productivo por su ciudad, de tal manera decidió erradicar e inventar una cura para la cólera. En el ejercicio de su profesión y gracias a un amigo conoció a Fermina Daza que por un mal diagnostico éste la llego a conocer, pues Fermina no tenia cólera sino otra enfermedad con carácter leve, pero ese fue el motivo para que el Dr. Juvenal la siguiera frecuentando, con el consentimiento de su padre.
En un principio Fermina Daza decidió que no lo volvería a ver, pero el Dr. Juvenal no se daba por vencido le enviaba cartas de amor insistiéndole en irle a visitar, e incluso uso sus influencias para convencerla, pero no lo consiguió.
En aquel entonces llego la prima de Fermina Daza, Hildebranda Sanchéz quien vino a pasar la navidad con ellos. En los momentos de conversación con su prima ella le contaba que seguía enamorada de Florentino Ariza y le contaba las cosas que ellos hicieron.
Uno de esos días llegó a la población un fotógrafo muy reconocido y casi toda la población aprovechaba para retratarse. Las primas, tanto Fermina como Hildebranda no fueron la excepción y se colocaron sus mejores vestidos los mas antiguos, de tal manera que parecían de otra época. Ya después de las fotografías empezó a llover y las primas fueron el hazmerreir de la gente que se encontraba en esos lugares, ya que ellas llevaban un vestido fuera de época y lalluvia empezó a mancharles sus vestidos claros, fue ahí donde llego en su carruaje el Dr. Juvenal quien las invitó a llevarles hasta su casa. De un momento a otro Fermina Daza escribió una carta dirigida al Dr. Juvenal indicándole que aceptaba casarse con él.
Al enterarse esto Florentino Ariza decidió irse de la ciudad a olvidarse de sus problemas amorosos, consiguió un puesto de trabajo en un lugar bastante lejano. En el transcurso de su viaje pasaron innumerables cosas, entre ellas una mujer misteriosa lo secuestro, llevándolo hasta su camarote e hicieron el amor, pero después de eso Florentino no volvió a saber nunca más de ella.
Por otro lado Fermina Daza se había casado con el Dr, Juvenal pero ella se encontraba temerosa puesto que ella era una mujer virgen y ella tenía cierto temor a aquello. Cuando se fueron de luna de miel a Europa en uno de esos barcos atlánticos, sucedió lo que ella tanto temía. Pero no fue como ella pensaba sino que una experiencia única de tal manera que practicaron el acto sexual cada noche en aquel barco.
Luego de un tiempo ella se sintió embarazada y en muy corto tiempo se había convertido en una mujer de alcurnia, puesto que ella aprendía con mucha facilidad las costumbres y culturas. Cuando ellos volvieron al Caribe Fermina Daza era una mujer irreconocible y cuando le preguntaban de su viaje ella solo opinaba era un lugar con mucha bulla.

CAPITULO IV
Florentino Ariza emprendió una labor de escribiente de la dirección general de la compañía fluvial del Caribe, el cual estaba al mando su tío de Florentino, don León XII, quien después de aquel otro empleo de telegrafista, decidió una ves mas darle la oportunidad, pero esta ves lo sometió a muy duras pruebas. Florentino con el único propósito de su superación personal y el gran amor que sentía por Fermina Daza no se dejo vencer. En una ocasión su tío León XII le pidió que redactase una carta comercial y Florentino no pudo hacerlo ya que cuando lo hacia estaba redactada con cierto lirismo y rima, esto le molestó a su tío León XII, así que decidió enviarle al mas bajo de los puestos en el servicio de aseo. De esa manera Florentino empezó a esforzarse y ha ascender de posición muy rápidamente, conociendo todos los lugares de esa empresa.
En muy poco tiempo Florentino Ariza se había convertido en el director de la compañía Fluvial del Caribe, al margen de aquello se convirtió en un gran poeta todos ellos dedicados a Fermina, pero eso no fue motivo de que impidiera conocer a otras señoritas. En una de sus andanzas conoció a Ausencia Santander una viuda pero que ya salía con otro hombre un capitán de la compañía fluvial. A Florentino le gusto mucho esa mujer y cada que podía iba a visitarla hasta que un día cuando realizaban el acto sexual su casa de la viuda fue saqueada y casi le dejaron sin nada, ya que aquella casa era una de las mejores de la ciudad por los adornos exuberantes que tenía. Después de eso, casi ya no fue a visitarla muy seguido, no por ese incidente, sino por que por esas fechas se había inaugurado el tren vía. Y fue ahí donde conoció a muchas damas. En una de esas ocasiones le sucedió a Florentino un gran susto, puesto que en el tren vía, conoció a una mujer con quien salió a invitarle un helado, pero resulta que esa mujer había sido una loca que estaba siendo buscada por haber asesinado a dos hombres a sangre fría con un hacha.
Después conoció a una mujer, a quien Florentino creyó que esa mujer quería algo con él, pero lo único que esa mujer de nombre Leona Cassiani era un puesto de trabajo en la compañía y Florentino la envió a uno de los puestos mas bajos en la sección general. Pero ella era muy inteligente y en una de esas salvo de una crisis a la compañía y fue ascendida muy rápida hasta la secretaría de la dirección general gracias a don León XII. Florentino estaba un poco preocupado por que pensaba que le iba a arrebatar el puesto, pero ella lo puso en su lugar. Esa mujer fue la única persona quien generó confianza en florentino pero éste nunca le conto sobre Fermina, pero estaba varias veces apunto de hacerlo.
Florentino conocía al Dr. Juvenal puesto que en una de esas ocasiones había venido a la compañía a hablar con su tío León XII, de esa manera fue que conoció a su rival, de quien solo esperaba el fallecimiento para que Fermina se quede libre.
Como Florentino era un gran poeta, participó muchas veces en el concurso de poesía del pueblo, puesto la que daba lectura del ganador era Fermina Daza, de tal manera al ser Florentino el ganador iba a surgir algo, pero no sucedió así, sino que el ganador fue un Chino que estaba viviendo años en esa región . De esa forma Florentino la veía de ves en cuando a Fermina en algún acto social pero ella ya parecía otra mujer, con un hijo bien educado, pero Florentino nunca perdió las esperanzas.
En otra de sus aventuras conoció a una mujer de nombre Olimpia Zuleta que cuidaba a muchísimas palomas, Florentino la cortejaba por un largo tiempo hasta que en una de esas ocasiones Florentino escribió en su estomago que le partencia, fue escrita con pintura de un camarote en refacción. Esa noche su esposo la vio al colocarse el camisón de dormir y su esposo se retiro y al poco tiempo la degolló con una navaja de rasurarse. Florentino después de ese incidente se encontraba preocupado, puesto que le había enviado cartas con su nombre pero no paso a más. Luego de aquello dejó de lado esa vida y se dedico a su madre, quien había perdido la razón por la edad y mas tarde falleció. Fue uno de los peores momentos para Florentino, quien después se descuido de su aspecto físico y después tenia ciertas enfermedades que solo se debían a la edad.
Por otro lado el Dr. Urbino y Fermina Ariza parecían ser la pareja perfecta al lado de su hijo, pero la vida pública no sabía de lo que pasaba Fermina en un inicio, puesto que su suegra se encargó de hacerle la vida imposible, luego cuando murió su suegra las cosas cambiaron e incluso se cambiaron de hogar. Cuando el Dr. Juvenal sentía la pérdida del amor entre ellos él le propuso salir de viaje nuevamente a París. Cuando su retorno Florentino la vio nuevamente embarazada a Fermina. Luego de eso se empezaron a conocer muchísimo Fermina con su esposo, hasta el punto de que no se arrepentía de haberse casado con él. Pasaron muchas cosas juntos, hasta cuando la vejes era un obstáculo para el Dr. Juvenal desempeñara sus actividades, Fermina siempre lo apoyó en lo que ella podía ya que era menor con al menos diez años, esa fue la época en la que supieron fortalecer su amor, de tal manera supieron sobresalir ante las adversidades de la vida.

CAPITULO V
Por motivos de la festividad de inicio del año nuevo del siglo XX, elevaron el primer globo aerostático, siendo los tripulantes las personas mas distinguidas, entre ellas el Dr. Urbino con su esposa Florentina, llevando por los cielos un primer correo aéreo. En aquel viaje Florentina recordó a su tierra natal y vio cómo cuando éstos, lanzaban ropas y medicamentos por los aires, los niños corrían hacia ellos e incluso se zambullían como peces, esa fue una de las imágenes que mas impresión le causo a florentina , ya en allá los recibieron de la mejor manera.
En una de esas ocasiones cuando el Dr. Urbino salieron a comer con su esposa y su hijo fue tan grande la casualidad que en ese mismo lugar se encontraba Florentino Ariza, pero éste no se izo notar, solo se quedo observando atreves de un espejo que enfocaba solo a Fermina Daza, después de unos días impresionado ante aquella imagen de Fermina reflejada por aquel espejo, compró el espejo ante cualquier precio para luego colocarla en su oficina. Todo daba cuenta, de que en esa pareja (Dr. Urbino y Fermina Daza) las relaciones eran de las mejores; sin embargo en aquella época Fermina había atravesado la peor de sus crisis matrimoniales, puesto que en uno de esos días encontró un raro olor en la ropa de su esposo, ya que ella tenía el sentido del olfato exageradamente desarrollado , y esta situación sucedía con mas frecuencia. En una de las tardes en la que el Dr. Urbino se encontraba leyendo un libro, Fermina no soporto mas aquel tema que lo tenía tan intrigada y le dio a conocer su preocupación. El Dr. Urbino no supo que hacer o decirle a su esposa, puesto que el llegaba tarde a su casa, no iba a las misas y demás actos que solía hacer, todo a causa de una muchacha que había conocido y entablado una relación con la señorita Barbara Lynch quien era doctora en teología. Esta relación duro unos cuatro meses, hasta que Fermina Daza se enteró y le pidió que tomara medidas sobre el caso, de tal manera que el Dr. Urbino se vio forzado a dejarla, tan solo entregándole una regalito de despedida, al cual ella no entendía.
Ese fue uno de los sucesos por los que Fermina Daza decidió salir de la ciudad donde su prima Hildebranda, y por lo cual toda la sociedad mundana hablaba sobre ese tema con ciertas especulaciones y versiones sobre la salida de Fermina. Todo esto ignoraba Florentino y por más de dos años la estuvo buscando o averiguando sobre ella, sin tener noticia alguna.
El Dr. Juvenal Urbino quien ya conocía el carácter de su esposa, decidió ir a buscarla hasta donde se encontraba con su prima Hildebranda, dado que Fermina tenía un orgullo tenaz. Cuando Fermina vio a su esposo llegar, ella se conmovió y agradeció a Dios, de tal manera que acepto la propuesta que él le había hecho, el cual era volver a pasar una segunda luna de miel.
Cuando Florentino la vio por primera vez en el cine el se alegro muchísimo, ya que no le había visto ni oído noticias de ella, pensando en el fallecimiento de la misma.
Años mas tarde cuando Florentino Ariza se encontraba acostado en compañía de América, sonó las campanas de la catedral, y fue en aquel mismo instante en que él, pensó que había muerto alguien importante, y le pidió a América que regresara a su internado. Cuando se enteró que el Dr. Urbino había muerto, él decidió presentarse ante Fermina Daza, indicándole que sus sentimientos no habían cambiado en lo más mínimo, pero ella lo rechazo rotundamente ya que ella esta atravesando momentos difíciles por la muerte de su esposo. Florentino Daza, al recibir ese rechazo por parte de Fermina Daza, se encontraba muy triste por varias semanas, hasta que un día de lluvia, cuando retornaba a su hogar, encontró una carta empapada en el charco de agua. Esa carta era de Fermina Daza, pero a florentino no le importaba el contenido el cual era de rechazo, lo único que le importaba es que le había respondido a su carta y eso le generó esperanzas con Fermina Daza.

CAPITULO VI
Cuando Florentino recibió esa carta, se puso a leerla muy serenamente, no le importo el contenido ofensivo por parte de Fermina Daza y la leyó una y otra vez. Esto le generó a Florentino grandes momentos de depresión, y buscando consuelo por toda la ciudad decidió ir donde una antigua amante, la Viuda de Dos quien era una mujer menor con al menos diez años fue a visitarla con una botella de vino. Cuando se encontraron de un largo tiempo casi no se reconocieron por el gran daño que les había echo el tiempo, pero luego entraron en confianza y Florentino le contó sus problemas de forma indirecta, pero la viuda de dos siempre acertaba en sus suposiciones.
En el primer aniversario de la muerte de Juvenal Urbino, la familia envió esquelas de invitación a una misa conmemorativa en la catedral. Florentino Ariza le envió ciento treinta y dos cartas a Fermina Daza, sin embargo no le llego ni una sola respuesta, por tal motivo decidió ir a esa misa aunque no estuviera invitado. Fermina Daza al verlo en la ceremonia le tendió la mano, y le dio gracias por haber asistido. Ella había leído las cartas que Florentino le había mandado, una mañana en el desayuno ella estaba con su hija, cuando recibió la primera carta y se la guardó para que su hija no sospechara, se fue a su cuarto y comenzó a leerla, cuando se dio de cuenta que Florentino Ariza había cambiado mucho y era una manera muy noble de borrar el pasado. Las cartas siguientes acabaron de apaciguarla, pero de todos modos las quemó y su única intención fue que algún día se las iba a devolver, pero con el tiempo se acumuló y no supo como explicar que su orgullo no la dejaba escribir.
Un día Fermina Daza le preguntó a Lucrecia del Real del Obispo si por casualidad conocía a Florentino Ariza, ella le contestó que sí. Le dijo que se conocían desde que eran niños, y que el ha sido educado de una manera humilde.
Pasaron dos semanas y Fermina Daza no recibió ni una carta de Florentino Ariza, hasta que un día Florentino Ariza se presentó en su casa y ella le recibió, se dio de cuenta de que él estaba pálido y nervioso así que le pidió que se saque el saco. Florentino Ariza le preguntó cuando podía recibir una visita de él, pero ella le dijo que ya estaba ahí, así que entonces se quedara, él se negó y quedaron para pasado mañana a las cinco. Florentino Ariza sin falta fue ese día y hablaron de muchas cosas, pasada más de las seis él se retiró y ella le dijo que volviera cuando quisiera, entonces él volvió a visitarla todos los martes. De casualidad el doctor Urbino Daza se aparecía junto a su esposa en la casa de Fermina Daza, se pusieron a jugar con barajas, Florentino Ariza no sabia como se jugaba, así que Fermina Daza le enseñó en un día. Al final de todo él doctor Urbino Daza invitó a Florentino Ariza a un almuerzo en el Club Social a las doce del medio día, pero por ciertas razones Florentino Ariza tubo que llevarlo a otra parte. El almuerzo fue breve pero hablaron de él y de Fermina Daza, al final el doctor Ubino Daza le dijo que siguiera viendo a su mamá ya que ella estaba sola y él también, en consecuencia podía ayudarse a pasar su vejez.
Florentino Ariza se sentía muy feliz que subió las escaleras bailando hasta que se dobló el tobillo izquierdo, cayó de espaldas y no se mató de milagro. Le enyesaron el pie hasta la pantorrilla y le obligaron a permanecer inmóvil en la cama por sesenta días, pero él no quiso eso, porque así no podía ver más a Fermina Daza.
Al estar en esta situación optó por llamar a Fermina Daza por teléfono, y cuando lo hizo ella solo le habló unas tres frases convencionales de saludo, él quedó desconsolado por esto. Dos días después recibió una carta de Fermina Daza donde le suplicaba que no la llame más. Después ambos seguían escribiéndose cartas.
Después de un largo tiempo Florentino Ariza y Fermina Daza decidieron hacer un viaje en uno de los buques de la compañía Fluvial. Cuando el viaje terminó Florentino Ariza preguntó al capitán del barco que se podía hacer para hacer un viaje de ida pero esta ves solos , y el capitán le contesto solo si se hubiera declarado el barco con la peste e izaran la bandera y se izo de esa manera. Un día cuando se encontraban navegando por el océano los detectó la patrulla del Caribe y les preguntó cual era la peste que traían, El capitán contestó que sólo traían tres pasajeros, y todos tenían el cólera pero se mantenían en reclusión estricta, pero que los demás no habían tenido un contacto con ellos. Florentino le dijo al capitán que vaya derecho otra vez por La Dorada. Él capitán se encontraba un tanto confundido al verse en el lío que se encontraba y no podía creer las ordenes de Florentino Ariza que consistía en un ir y venir por esas coordenadas, así que el capitán le preguntó a Florentino Ariza, hasta cuando estarían transitando por el océano de esa forma, y Florentino sin dudar un instante, le dijo toda la vida ya que esa ocasión había esperado toda su vida.


BIOGRAFIA
Gabriel José García Márquez nació en Aracataca (Colombia) en 1928. Cursó estudios secundarios en San José a partir de 1940 y finalizó su bachillerato en el Colegio Liceo de Zipaquirá, el 12 de diciembre de 1946. Se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cartagena el 25 de febrero de 1947, aunque sin mostrar excesivo interés por los estudios. Su amistad con el médico y escritor Manuel Zapata Olivella le permitió acceder al periodismo. Inmediatamente después del "Bogotazo" (el asesinato del dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá, las posteriores manifestaciones y la brutal represión de las mismas), comenzaron sus colaboraciones en el periódico liberal El Universal, que había sido fundado el mes de marzo de ese mismo año por Domingo López Escauriaza.

Había comenzado su carrera profesional trabajando desde joven para periódicos locales; más tarde residiría en Francia, México y España. En Italia fue alumno del Centro experimental de cinematografía. Durante su estancia en Sucre (donde había acudido por motivos de salud), entró en contacto con el grupo de intelectuales de Barranquilla, entre los que se contaba Ramón Vinyes, ex propietario de una librería que habría de tener una notable influencia en la vida intelectual de los años 1910-20, y a quien se le conocía con el apodo de "el Catalán" -el mismo que aparecerá en las últimas páginas de la obra más célebre del escritor, Cien años de soledad (1967). Desde 1953 colabora en el periódico de Barranquilla El nacional: sus columnas revelan una constante preocupación expresiva y una acendrada vocación de estilo que refleja, como él mismo confesará, la influencia de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna. Su carrera de escritor comenzará con una novela breve, que evidencia la fuerte influencia del escritor norteamericano William Faulkner: La hojarasca (1955). La acción transcurre entre 1903 y 1928 (fecha del nacimiento del autor) en Macondo, mítico y legendario pueblo creado por García Márquez. Tres personajes, representantes de tres generaciones distintas, desatan -cada uno por su cuenta- un monólogo interior centrado en la muerte de un médico que acaba de suicidarse. En el relato aparece la premonitoria figura de un viejo coronel, y "la hojarasca" es el símbolo de la compañía bananera, elementos ambos que serían retomados por el autor en obras sucesivas.

En 1961 publicó El coronel no tiene quien le escriba, relato en que aparecen ya los temas recurrentes de la lluvia incesante, el coronel abandonado a una soledad devastadora, a penas si compartida por su mujer, un gallo, el recuerdo de un hijo muerto, la añoranza de batallas pasadas y... la miseria. El estilo lacónico, áspero y breve, produce unos resultados sumamente eficaces. En 1962 reúne algunos de sus cuentos -ocho en total- bajo el título de Los funerales de Mamá Grande, y publica su novela La mala hora

Pero toda la obra anterior a Cien años de soledad es sólo un acercamiento al proyecto global y mucho más ambicioso que constituirá justamente esa gran novela. En efecto, muchos de los elementos de sus relatos cobran un interés inusitado al ser integrados en Cien años de soledad. En ella, Márquez edifica y da vida al pueblo mítico de Macondo (y la legendaria estirpe de los Buendía): un territorio imaginario donde lo inverosímil y mágico no es menos real que lo cotidiano y lógico; este es el postulado básico de lo que después sería conocido como realismo mágico. Se ha dicho muchas veces que, en el fondo, se trata de una gran saga americana. Macondo podría representar cualquier pueblo, o mejor, toda Hispanoamérica: a través de la narración, asistimos a su fundación, a su desarrollo, a la explotación bananera norteamericana, a las revoluciones, a las contrarrevoluciones... En suma, una síntesis novelada de la historia de las tierras latinoamericanas. En un plano aún más amplio puede verse como una parábola de cualquier civilización, de su nacimiento a su ocaso.

Tras este libro, el autor publicó la que, en sus propias palabras, constituiría su novela preferida: El otoño del patriarca (1975), una historia turbia y cargada de tintes visionarios acerca del absurdo periplo de un dictador solitario y grotesco. Albo más tarde, publicaría los cuentos La increíble historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1977), y Crónica de una muerte anunciada (1981), novela breve basada en un suceso real de amor y venganza que adquiere dimensiones de leyenda, gracias a un desarrollo narrativo de una precisión y una intensidad insuperables. Su siguiente gran obra, El amor en los tiempos del cólera, se publicó en 1987: se trata de una historia de amor que atraviesa los tiempos y las edades, retomando el estilo mítico y maravilloso. Una originalísima y gran novela de amor, que revela un profundo conocimiento del corazón humano. Pero es mucho más que eso, debido a la multitud de episodios que se entretejen con la historia central, y en los que brilla hasta lo increíble la imaginación del autor.

En 1982 le había sido concedido, no menos que merecidamente, el Premio Nobel de Literatura. Una vez concluida su anterior novela vuelve al reportaje con Miguel Littin, clandestino en Chile (1986), escribe un texto teatral, Diatriba de amor para un hombre sentado (1987), y recupera el tema del dictador latinoamericano en El general en su laberinto (1989), e incluso agrupa algunos relatos desperdigados bajo el título Doce cuentos peregrinos (1992). Nuevamente, en sus últimas obras, podemos apreciar la conjunción de la novela amorosa y sentimental con el reportaje: así en Del amor y otros demonios (1994) y Noticia de un secuestro (1997). Ha publicado también libros de crónicas, guiones cinematográficos y varios volúmenes de recopilación de sus artículos periodísticos: Textos costeños, Entre cachacos, Europa y América y Notas de prensa.

Recientemente, la editorial Alfaguara ha publicado una completa biografía de Gabriel García Márquez, Viaje a la semilla, de Dasso Saldívar. Finalmente, a quien le interese la voz directa de García Márquez, podrá consultar el libro de entrevistas El olor de la papaya (1982). O, mejor aún, los sucesivos tomos que constituirían la extensa autobiografía del autor, Vivir para contarlo, cuyo ejercicio, según el propio García Márquez constituye, básicamente, una garantía para mantener "el brazo caliente" entre dos novelas.





 
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